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Prueba de esfuerzo, la clave para hacer deporte sin riesgos


Esta prueba revela cuál es el estado de salud y a qué ritmo y frecuencia cardiaca hay que realizar cada tipo de ejercicio. La prueba de esfuerzo es el mejor pasaporte para practicar ejercicio sin riesgos.

¿Para qué sirve? Se trata de un procedimiento muy utilizado en la medicina deportiva que puede ayudar a prevenir un desenlace fatal, puesto que permite evaluar la respuesta del organismo durante el ejercicio.

Con esta prueba se puede conocer el estado de salud y, por consiguiente,  prevenir posibles enfermedades cardiovasculares, incluso dolores musculares y errores en el entrenamiento o práctica de ejercicio.

Es una prueba muy útil para averiguar cómo se debe practicar cualquier deporte de forma saludable, es decir, adaptarlo a las características de cada persona, según su capacidad.

Una vez realizada, se puede planificar un programa con objetivos individualizados, según el estado de salud y aptitud física. La utilidad de la prueba es múltiple:

  • Identificar a los deportistas con riesgo.
  • Recomendar el programa de ejercicios más adecuado.
  • Mejorar el rendimiento físico.
  • Incrementar la salud de la persona que practica deporte.
  • Planificar la intensidad y el tipo de ejercicio que más le convenga.
  • Con seguridad
    Antes de realizar la prueba de esfuerzo, se valoran distintos aspectos, como enfermedades previas, de las cuales se efectúa un historial; los hábitos alimentarios para evaluar si son adecuados; y, mediante la exploración física, se valora el estado del aparato locomotor, la fuerza y la flexibilidad.

    También es importante prepararse de manera adecuada para la prueba. Para ello, se aconseja realizar un entrenamiento muy suave durante las 24 horas previas, acudir a ésta sin haber ingerido alimentos por lo menos dos horas y media antes, y suprimir cualquier medicación el día anterior, para no alterar el resultado final. Además, es necesario recordar que hay que realizar la prueba con ropa deportiva y tenis de entrenamiento.

    La prueba de esfuerzo permite a la persona practicar deporte de forma segura, por lo que debe efectuarla personal médico competente, en instalaciones adaptadas, con un equipo en perfecto estado de funcionamiento y correctamente calibrado y verificado, mediante aparatos de vigilancia continua con registradores (en particular, de electrocardiograma con derivaciones múltiples), material de reanimación operativo (un desfibrilador, material de ventilación asistida y medicamentos de urgencia).

    Para todos
    La prueba está indicada para cualquier persona, desde la sedentaria, hasta la que practica deporte de forma regular. Ahora bien, a aquellas personas que entrenan de forma habitual con una planificación, la prueba de esfuerzo les puede indicar las frecuencias cardiacas a las que deben efectuar las distintas fases del entrenamiento.

    Por el contrario, si la persona que se hace la prueba de esfuerzo nunca ha practicado deporte, la información es aún más valiosa, pues se puede conocer su estado de salud real, prevenir enfermedades y marcar las pautas para realizar deporte sin riesgos.

    En cuanto a los parámetros que se evalúan en la prueba de esfuerzo, las recomendaciones establecen que es imprescindible realizar un electrocardiograma (ECG) antes de la prueba, durante el ejercicio y, al menos, durante tres o cinco minutos en el periodo de recuperación.

    Las pruebas de esfuerzo pueden realizarse en diversos equipamientos. Los más utilizados son la caminadora y la bicicleta ergométrica. La elección de uno u otro se realiza en función de la situación de cada uno y del deporte que desea practicar.

    En Hospitales Angeles contamos con la infraestructura adecuada y la mejor tecnología para efectuar la prueba de esfuerzo con seguridad y resultados precisos, siempre con un trato de calidad con calidez.

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