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Cuidados para amamantar


Para que la lactancia sea un éxito es importante que cuides tu pecho en forma adecuada.

Uno de los factores para que la lactancia sea un éxito radica en los cuidados del pecho. Con frecuencia la inexperiencia de la mamá y el temor a que los senos pierdan su estética, pueden influir en la decisión de dar el pecho al pequeño. Sin embargo, para mantener intactos el bienestar y la belleza del pecho la mamá puede seguir algunos sencillos cuidados.

La “subida” de la leche
La llegada de la leche no se manifiesta de la misma forma en todas las mujeres. En algunas se presenta en seguida, antes de que pasen veinticuatro horas desde el momento del parto, en otras se da a los 3 ó 4 días. Mientras tanto, el pecho produce calostro, una valiosa sustancia rica en nutrientes y anticuerpos que protegen al bebé.
A partir de este momento, hay que darle al pecho los primeros cuidados, con el fin de prepararlo para cuando se produzca la subida de la leche. Ésta se manifiesta mediante una clara hinchazón y endurecimiento del pecho. Algunas veces también se tiene un poco de dolor y algo de fiebre 37.5 a 38°C, que suele pasar después de un día.

Esto es lo que puedes hacer mientras esperas la subida de la leche:

  • Cubrir los pechos con una esponja o con un paño de algodón empapados en agua fresca, pero no fría. Darles un masaje, para estimular la circulación sanguínea de las glándulas mamarias.
  • Elegir un sujetador de fibra natural, por ejemplo, de algodón, que sostenga adecuadamente los pechos, pero sin comprimirlos ni irritar la piel.
  • Aplicar cremas hidratantes, que tonifican la piel y le dan una mayor elasticidad, previniendo el riesgo de producirse estrías.

Reglas básicas para amamantar
Cuando la nueva mamá comienza a dar el pecho de una forma regular, debe cuidar la higiene del pecho y dedicarle algunos cuidados.

¿Cómo prepararse?

  • En primer lugar, debe recogerse el pelo y lavarse escrupulosamente las manos con agua y jabón.
  • Antes de cada toma, se deben limpiar los pezones y la aréola mamaria (zona de piel más oscura que rodea el pezón) con una bolita de algodón o con una gasa humedecida en agua templada. Es muy importante evitar el empleo de barras de jabón, y más si son perfumadas, para no alterar el sabor de la leche y no irritar el pecho.
  • Para secar los pezones se emplea una toalla de algodón, limpia y suave, recuerda que no debes frotarlos.

Durante la toma
La mamá debe estar en una posición cómoda que le permita ofrecer bien el pecho. El niño no se debe limitar a apretar la boca alrededor del pezón, sino que debe conseguir abarcar con los labios la aréola mamaria. De este modo la succión será correcta.
Al terminar la toma, se debe apartar al niño delicadamente, con el fin de evitar que se produzcan daños en el pezón.

Después de la toma

Primero deja los pezones al aire para que se sequen. Después elimina los residuos de leche que hayan quedado, empleando una gasa humedecida. Esta limpieza es muy importante para evitar la formación de lesiones dolorosas, que pueden llegar a entorpecer la lactancia materna.
Una vez más, se debe secar el pecho, dejándolo en contacto directo con el aire y evitando el uso de una toalla. Actuando de esta manera, se previene el riesgo de sufrir molestas irritaciones y enrojecimientos.

¡Cuidado con las grietas!

Las grietas son pequeños cortes dolorosos que se producen en el pezón debido a una succión vigorosa e incorrecta. Esto sucede cuando la boca del niño no se acopla debidamente a la aréola mamaria. También se deben a la falta de higiene después de las tomas, pues el estancamiento de pequeños residuos lácteos y saliva puede macerar la piel.

Para prevenirlas se puede hacer lo siguiente: