Resultados de Laboratorio

 

 

Trasplante de corazón

Cada año se realizan aproximadamente 20 trasplantes de corazón en México, cifra que podría ser superior si no hubiera escasez de donadores. El problema principal radica en que sólo una de cada 26 personas con muerte cerebral es candidata a este tipo de procedimiento, es decir, no presenta deterioros en dicho órgano ni sobrepasa los 55 años. Aunado a esto, la falta de conciencia de la sociedad en cuanto a la donación juega un papel determinante.

Sobre el tema el Dr. Alejandro Rey Rodríguez, cirujano cardiovascular del Hospital Angeles Pedregal, menciona que una persona requiere ser trasplantada del corazón si presenta insuficiencia cardiaca irreversible (Cardiopatía Terminal), es decir,  cuando el tratamiento convencional tanto médico como quirúrgico ya no resulta útil.

Ante tal circunstancia, las personas se cansan fácilmente o sienten que se ahogan, entre otras vicisitudes, debido a que su corazón ya no es capaz de expulsar una cantidad suficiente de sangre que permita mantener una presión arterial adecuada para prefundir de oxígeno a los tejidos del organismo. Es una enfermedad en la que el corazón se debilita y se dilata, lo que puede afectar a diversos órganos, como los pulmones y el hígado.

Pero, ¿cómo recibir un trasplante? Afortunadamente en México existe el Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA), institución que cuenta con instalaciones adecuadas, médicos y recursos necesarios para este tipo de procedimientos; además de controlar el Registro Nacional de Trasplantes y seleccionar a las personas idóneas a un trasplante, mediante pruebas de laboratorio. 

La compatibilidad
Para realizar un trasplante debe existir sobre todo compatibilidad, explica el Dr. Rey Rodríguez, quien agrega: El procedimiento para recibir un trasplante normalmente consiste en analizar la antigüedad de los registros, es decir, el número de meses que llevan inscritas las personas; conforme se van realizando los trasplantes, los pacientes suben peldaños para que al momento de que exista un órgano de su mismo tipo de sangre y que sea compatible, puedan ser beneficiados.

Sin embargo, en casos muy específicos, algunas personas son trasplantadas antes de lo previsto, ya sea porque están bajo algún tipo de tratamiento, o bien, utilizan un corazón artificial o un aparato de asistencia circulatoria.

La cirugía
La cirugía de trasplante de corazón se puede dividir en dos: el procedimiento de quien dona y el procedimiento de quien recibe, los cuales se realizan en lugares distintos. En el primer caso, al donador cadavérico se le administra una sustancia anticoagulante (heparina), además de la aplicación de sueros en los órganos con la finalidad de enfriarlos y lograr conservar su tejido el mayor tiempo posible.

Posteriormente se efectúan las maniobras necesarias para retirar dicho órgano, el cual se coloca en diversas bolsas estériles que contienen soluciones, sueros y hielo, lo que ayuda a disminuir su metabolismo y a conservarlo; para su transportación se deposita en una hielera.

Cuando el corazón llega a su destino (sala de operaciones), al paciente que se encuentra bajo anestesia general y con un proceso llamado bomba de circulación extracorpórea (en el que se emplea un corazón y pulmones artificiales para mantenerlo vivo desde el momento que se le extrae su órgano enfermo), se le coloca el corazón del donador a través de técnicas quirúrgicas que permiten conectar los mismos tejidos, tanto de quien recibe, como de quien dona.

Posteriormente, mediante una descarga eléctrica el corazón vuelve a funcionar. Los especialistas examinan que dicho órgano bombeé con la suficiente intensidad para mantener una presión arterial adecuada, mantenga un ritmo cardiaco óptimo y que la frecuencia cardiaca sea buena. Una vez desconectada la bomba de circulación extracorpórea, el corazón trasplantado empieza a tomar el control de la circulación de todo el cuerpo, con lo que concluye la cirugía.

Para su recuperación, el paciente es trasladado a la sala de cuidados intensivos, donde estará aislado para evitar infecciones de tres a cuatro días. Finalmente, permanecerá en una habitación de una a dos semanas, antes de volver a su casa.

La convalecencia
Durante la convalecencia es muy importante que el paciente permanezca aislado; las sábanas  y los cubiertos que utilice, así como la preparación de sus alimentos, deben manejarse por separado y bajo estrictas medidas de higiene para evitar algún tipo de infección. Asimismo, es indispensable la toma de medicamentos inmunosupresores. Después de 3 ó 4 semanas, el paciente podrá realizar la mayoría de sus actividades cotidianas.

Los riesgos 
El riesgo más importante es el rechazo del órgano trasplantado, por lo que se emplean medicamentos inmunosupresores para evitar dicha situación, además de una tipificación para que los órganos sean relativamente compatibles. No obstante, a pesar de estas medidas, puede existir rechazo.

"La buena noticia radica en que existen pacientes que tienen más de 15 años de haber sido trasplantados de corazón y cuya calidad de vida es excelente, a pesar de que en aquella época no había los mismos medicamentos que en la actualidad, ni las mismas técnicas quirúrgicas", concluye el especialista.

Cuándo no realizar un trasplante de corazón 

  • No se recomienda un trasplante de corazón en caso de que el paciente presente:
  • Alteraciones desde el punto de vista psicológico
  • Adicción a tóxicos
  • Enfermedades terminales (SIDA y Cáncer)
  • Mayores de 65 años



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