Causas principales de la muerte súbita en lactantes

Dormir en posición boca abajo, sobre superficies blandas y muy arropado, y estar expuesto constantemente al humo del cigarrillo, son factores de riesgo para que un bebé sufra el síndrome de muerte súbita infantil, que es el fallecimiento repentino e inesperado de un lactante o preescolar que aparentemente no tuvo ninguna enfermedad que produjera su muerte.

Aunque las causas se desconocen, se han identificado una serie de circunstancias a las que se les asocia a este síndrome, también conocido como muerte de cuna o síndrome de muerte súbita del lactante.

Los especialistas explican que al dormir boca abajo, el pequeñito no puede mover la cabeza hacia los lados, lo que causa que empiece a retener el bióxido de carbono en vez de exhalarlo y que su respiración se deprima.

Recomienda procurar que el embarazo llegue a término, que los niños adquieran el hábito de dormir boca arriba o de lado, y con las manos libres, amamantarlos, no fumar cerca de ellos, que su cuna tenga un colchón de consistencia firme y sea colocada cerca de la cama de los padres, y que en ella no haya juguetes, almohadas ni ropa que pueda hacerse bolas o enrollarse.

Los estudios de autopsia han determinado que los niños víctimas de este síndrome tenían alteraciones en el desarrollo del bulbo raquídeo o del tronco encefálico, lo que les alteraba la regulación del ritmo respiratorio y cardiaco, así como la termo regulación.

Precisan que se ha determinado que las causas pueden ser congénitas o adquiridas. Entre las primeras están las anomalías cardiacas, trastornos metabólicos y alteraciones del sistema nervioso central, mientras que en las segundas destacan los procesos infecciosos.

Subrayan que los datos que pueden tomar en cuenta los padres para sospechar el riesgo que corre su hijo de sufrir muerte súbita, son que el niño no incrementa adecuadamente de peso, tiene problemas para despertar, elevaciones de temperatura durante el sueño y aparecer muy sudado después de dormir.

Cuando los bebés deben dormir boca abajo, explicó, es porque tienen problemas respiratorios, reflujo gastroesofágico severo y malformaciones craneofaciales. En este caso el riesgo se reduce si se les dejan los brazos fuera de la ropa de cama y no se les abriga en exceso.

Los especialistas mencionan que otros factores de riesgo son que el pequeño tenga entre dos y cuatro meses de edad, haya sufrido asfixia perinatal, sea alimentado con fórmula y biberón, presente fallas en el crecimiento y sea del sexo masculino.

Los factores de riesgo maternos y prenatales asociados a este síndrome son: hipoxia intrauterina (falta de oxígeno prenatal), bajo peso al nacer, infección urinaria, fumar o exponerse a otras adicciones, padecer anemia y otras deficiencias nutricionales durante el embarazo, escaso control prenatal y bajo nivel socioeconómico, que puede implicar insuficiencia en los cuidados, aumento en la paridad (frecuencia de los alumbramientos) y corto intervalo intergenésico (periodo entre un embarazo y otro).

Los niños que duermen boca arriba sufren menos de temperaturas altas, de congestión nasal y de infecciones de oído. Si bien deben dormir boca arriba, también se les debe poner boca abajo cuando están despiertos para que jueguen y desarrollen sus habilidades motoras.


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