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Clamidia: una enfermedad común


La clamidia no presenta síntomas por lo que es frecuente que se padece sin saberlo. Se transmite por intercambio sexual y puede contraerse en una relación antigua y descubrirse al cabo de varios años. La responsable: la bacteria llamada chlamydia trachomatis. 

En la actualidad esta enfermedad de transmisión sexual es muy común entre la población y su propagación es vertiginosa. Cada año son diagnosticados millones de casos. Afecta tanto al hombre como a la mujer, sobre todo a quienes tienen relaciones sexuales sin protección con más de un compañero.

Enfermedad silenciosa

Dos tercios de las mujeres que la padecen no tienen síntoma alguno; no obsntante, la clamidia puede causar: flujo vaginal anormal o una sensación de ardor al orinar, dolor pélvico durante las relaciones sexuales o sangrado entre los periodos menstruales; sin embargo, estos síntomas pueden ser indeterminados y fáciles de confundir con los de otras enfermedades.

Los hombres con clamidia pueden presentar secreción del pene o una sensación de ardor al orinar, así como dolor o inflamación de los testículos (poco común). 

Debido a que la clamidia puede transmitirse por sexo vaginal, oral o anal, toda persona sexualmente activa puede ser infectada; además, otra importante forma de contagio se presenta de madre a hijo durante el parto.  

En busca de tratamiento

Si la clamidia no es tratada, la infección puede avanzar y causar graves problemas a corto y largo plazo. Las consecuencias para las mujeres son mucho más graves que para los hombres, ya que en ellas la bacteria puede propagarse al útero o a las trompas de Falopio y, por consiguiente, causar dolor pélvico crónico, infertilidad o embarazo ectópico (fuera del útero). Pero no solo eso: también multiplica el riesgo de padecer cáncer en el cuello del útero.

Las complicaciones en los hombres son poco comunes, en ocasiones, la infección se propaga al epidídimo (tubo que conduce el esperma desde los testículos), lo que genera dolor, fiebre y, rara vez, esterilidad.

Cuestión de pareja

Para contrarrestar las consecuencias de la clamidia, su tratamiento debe ser considerado en pareja, y no individualmente. Basta con que uno esté infectado para que continúe su presencia y, con ello, el riesgo de mayores complicaciones.

En la actualidad, las perspectivas para combatir la clamidia son muy buenas: una vez diagnosticada puede tratarse con facilidad y, si se detecta a tiempo, puede ser completamente curable y no dejar secuelas graves.

Para prevenir la clamidia, se recomienda que las mujeres sexualmente activas se realicen un procedimiento de detección al menos una vez al año. Existen varias pruebas de laboratorio para su diagnóstico, algunas pueden realizarse mediante la orina y otras requieren que la muestra sea obtenida de lugares como el pene o el cuello uterino. 

Es imprescindible que todas las embarazadas se realicen un examen durante este periodo, ya que la clamidia eleva las posibilidades de un parto prematuro o la presencia de infecciones en los ojos o problemas respiratorios en el bebé. Un examen a tiempo puede evitar cualquier complicación en la salud de ambos.

Prevención

  • Tener relaciones sexuales con una pareja estable y sana.
  • Utilizar condones de manera habitual y correcta.
  • Limitar el número de parejas sexuales.
  • Acudir a revisión médica cada 6 meses.
  • Si alguna persona sospecha que puede padecer esta enfermedad debe consultar a su médico, solo él a través de pruebas de laboratorio puede establecer un diagnóstico y tratamiento adecuado.

    Hospital Angeles
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