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Niños hiperactivos: niños difíciles


Cuando su exceso de energía lo convierte en un niño difícil, aislado de los demás y que no se adapta a su entorno, puede que esté sufriendo un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

"Mi único hijo, Edgar, es como si tuviera diez niños en casa". "Parece que tiene un motor integrado. Nunca para". "Jorge, es un verdadero torbellino". "A mí me da terror que lo inviten a cumpleaños, siempre hay problemas". Estos comentarios suelen escucharse en una plática entre madres con hijos hiperactivos, y en la que se puede percibir: incredulidad, pánico, desesperación, depresión, coraje y cansancio por la difícil situación; sin embargo, el amor infinito y la magna dedicación por esos pequeños, se imponen a los inmensos obstáculos.

Además, estas madres deben lidiar con la incomprensión del exterior (parientes, colegio, amistades), donde los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad son considerados como chicos temibles, insoportables o maleducados. Pero que, al ser rechazados por los demás, son quienes más lo resienten, dando lugar en muchos casos al fracaso escolar y al aislamiento social.

Trastorno frecuente

El TDAH suele afectar entre el 4 y 8% de los niños de edad escolar, y se caracteriza por inatención e impulsividad, y en más del 60% de los casos se asocia con hiperactividad. Los niños con este tipo de problema suelen presentar bajo rendimiento escolar, enfrentar problemas de aprendizaje y desórdenes de conducta.

Otra característica que muestran es el constante movimiento (una especie de explorador que todo quiere conocer), no sabe acatar reglas, son impulsivos y tienen bajo control emocional, es decir, son muy exageradas sus manifestaciones de alegría, enojo y tristeza, por ejemplo.

Hay 3 subtipos de este trastorno:

  • De atención. Es predominantemente inatento, pero no es hiperactivo.
  • Hiperactivo. Es el niño que presenta hiperactividad, no puede permanecer quieto ni un minuto.
  • Mixto o combinado. Presenta inatención e hiperactividad (puede predominar una más que la otra).

El más común es el combinado. En éste, la hiperactividad e impulsividad hacen que, con bastante frecuencia, los niños sufran accidentes, pues no son capaces de medir los peligros (patinar en terrenos inadecuados, cruzar cuando el semáforo peatonal está en rojo).

Factor hereditario

El Dr. Luis Enrique Martínez Andrade, psiquiatra del Hospital Angeles Lomas, explica que se desconocen las causas exactas del TDAH, pero se sabe que influyen factores, como la predisposición genética. ???Si alguno de los padres (o ambos) es hiperactivo, los hijos tienen posibilidades de serlo.

Además, es común que estos niños tengan ciertos antecedentes perinatales, es decir, que durante el embarazo o el parto se haya presentado alguna alteración; asimismo, una enfermedad grave durante los primeros días de nacido puede ser la causa???.

Generalmente las personas acuden con un especialista cuando el niño presenta un bajo rendimiento escolar, pero existen otros detalles que los padres no deben pasar por alto, por ejemplo: si el pequeño no presta atención a los detalles, tiene errores por descuido y el trabajo escolar suele ser sucio y desordenado; tiene dificultades para mantener la atención, incluso en los juegos; a menudo, parece no escuchar cuando se le habla directamente, como si tuviera la mente en otro lugar o como si no escuchara; no finaliza tareas escolares y pasa de una actividad a otra sin terminar la anterior.

Otros síntomas de este trastorno son: el niño no sigue instrucciones ni órdenes; evita situaciones que exigen una concentración; extravía objetos; se distrae con facilidad ante estímulos irrelevantes, pueden dejar las tareas que están haciendo para atender ruidos o hechos triviales que son ignorados por los demás y son olvidadizos en sus tareas cotidianas.

???Para llegar a un diagnóstico se realiza una entrevista con los padres y el menor para conocer las características del caso???, menciona el Dr. Martínez Andrade. Y agrega: ???También debe ser valorado por un neurólogo, quien realiza ciertas pruebas para descartar un daño neurológico, así como exploración clínica completa y una observación minuciosa de su comportamiento???.

Existe una solución

???Una vez descartado algún otro problema médico, se procede a valorar el grado del trastorno para determinar el tratamiento a seguir, el cual se basa en varias líneas de actuación: la terapia psicopedagógica, ayuda a que el menor mejore sus técnicas de estudio. Mientras que la administración de medicamentos, que reducen la hiperactividad y la falta de atención, permite al niño concentrarse más en su entorno???, menciona el especialista.

Es importante mencionar que los medicamentos que se utilizan actualmente son muy confiables y han demostrado su eficacia. Sin embargo, no todos los niños con este padecimiento requieren de éstos, ahí la importancia de que sea valorado por un especialista.

¿Dónde acudir?

El niño con trastorno de déficit de atención e hiperactividad debe ser tratado por un equipo multidisciplinario. El Hospital Angeles Lomas cuenta con una clínica integrada por especialistas en psiquiatría, neurología, psicología, medicina interna, audiología y oftalmología para ofrecer lo más moderno de la ciencia y la tecnología en el manejo del diagnóstico y tratamiento del TDAH.

Finalmente, el Dr. Luis Enrique Martínez recomendó a los padres de familia que ante cualquier manifestación en sus hijos de TDAH, consulten a un especialista, ya que los niños que no son atendidos tienen mayor riesgo en un futuro de consumir algún tipo de estimulante: cigarro, cafeína o drogas, debido a los problemas emocionales que se pueden presentar.

Además, generalmente pueden tener una baja autoestima y poca tolerancia a la frustración, lo que puede causar vastos problemas en su vida.

Algunos síntomas de hiperactividad

  • Suele mover en exceso manos y pies y se retuerce en su asiento.
  • A menudo abandona su lugar en clase o no es capaz de estar sentado cuando debe.
  • Corre o salta en situaciones en las que resulta inadecuado hacerlo.
  • Experimenta dificultades para jugar tranquilamente o dedicarse a actividades de ocio.
  • A menudo habla excesivamente.
  • Da respuestas precipitadas, antes de que las preguntas se acaben de formular.
  • Tiene dificultades para aguardar su turno en cualquier situación.
  • Suele entrometerse o entorpecer asuntos ajenos, tocan cosas que no deben.



    NO OLVIDE CONSULTAR A SU MÉDICO