Polisomnografía, detección de alteraciones del sueño

Todos podemos dormir mal de vez en cuando y tener mucho sueño durante el día, lo que no necesariamente debe ser motivo de preocupación. Sin embargo cuando esta situación se repite dos o tres noches por semana durante cuando menos un mes, se puede considerar un problema del sueño.

Alrededor del 30% de la población mundial padece trastornos del sueño, lo que puede sin una atención médica eficiente puede afectar considerablemente la salud. Se considera que existen alrededor de 80 trastornos del sueño, siendo los de mayor prevalencia el insomnio y la somnolencia excesiva diurna.

Sueño saludable
Los especialistas recomiendan que los adultos duerman entre siete o nueve horas, mientras que los adolescentes necesitan diez horas, y los niños en edad preescolar entre diez y trece horas. Sin embargo los malos hábitos pueden dificultar que acumulemos el número necesario de horas para nuestro descanso. 

Para obtener un diagnóstico adecuado sobre las alteraciones de sueño que tiene un paciente, lo más indicado es hacer una polisomnografía. Este estudio se realiza mientras el paciente duerme y otorga los elementos necesarios para detectar la presencia de ronquidos, apneas, movimientos durante el sueño, epilepsia o insomnio.

¿Cómo se realiza?
Primero se efectúa la historia clínica y exploración del paciente para obtener un diagnóstico que será confirmado a través de diversas herramientas, entre ellas: la polisomnografía, la cual se puede realizar tanto en niños como en adultos.

Para este estudio se colocan diversos electrodos en distintas partes del cuerpo (cabeza, mentón, tórax) del paciente, Posteriormente éste se acuesta en una cama dispuesta en una habitación confortable, con la finalidad de dormir. Usualmente se efectúa durante la noche.

¿Qué se evalúa?
Al realizar una polisomnografía, el especialista obtiene una base de datos que incluye la identificación de los diversos estados del sueño, por lo que es importante evaluar:

  • Frecuencia y ritmo respiratorio.
  • Frecuencia y ritmo cardiaco.
  • Movimientos oculares.
  • Actividad muscular (EMG).
  • Saturación de oxígeno en sangre.
  • Asimismo es posible obtener la latencia del sueño, es decir, el tiempo que tardan en aparecer los primeros estados del sueño como la eficiencia del sueño, la presencia de eventos respiratorios como apneas o hipopneas, la presencia de movimientos de las extremidades y de la actividad cerebral anormal.

    Con esta información es posible establecer el diagnóstico preciso de los diversos trastornos del sueño, el cual también sirve como base para planear un tratamiento apropiado para cada paciente.

    ¿Cuándo se recomienda? 
    Por lo regular, se efectúa a pacientes que presentan durante los últimos tres meses las siguientes manifestaciones:

  • Episodios frecuentes de sueño en periodos no programados.
  • Insomnio (dificultad frecuente para iniciar o mantener el sueño).
  • Hipersomnia (dificultad frecuente para mantenerse despierto durante el día).
  • Ronquido.
  • Dificultad respiratoria al dormir.
  • Suspensión de la respiración durante el dormir (apnea).
  • Convulsiones al dormir.
  • ¿Se pueden curar los trastornos del sueño?
    Sí, dependiendo del padecimiento que tenga cada uno de los pacientes, por ejemplo: el ronquido se puede corregir mediante una cirugía. Sin embargo, los trastornos como la hipersomnia y el insomnio idiopático sólo se pueden controlar con ciertos medicamentos.

    ¿Dónde acudir?
    En Hospitales Angeles contamos con Clínicas de Sueño integradas por especialistas en neurología, neurofisiología, otorrinolaringología, cardiología y medicina interna, así como personal técnico capacitado, con la finalidad de ofrecer un servicio de calidad.

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