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Cuidar el riñon enfermo

Los riñones son órganos de suma importancia para el organismo, ya que realizan dos funciones cruciales -excretora y endocrina- y, cuando enferman, pueden desarrollarse numerosas enfermedades. La diabetes, la hipertensión y los problemas del corazón son algunas de ellas. No obstante, en la práctica es difícil saber si las patologías asociadas a la insuficiencia renal son previas o posteriores a ella. Un ejemplo es el denominado síndrome cardio-renal.

Los expertos definen este síndrome como un trastorno del corazón o de los riñones en el que una disfunción aguda o crónica de un órgano induce una lesión aguda o crónica en el otro órgano. Y es que cuando la función excretora de los riñones deja de funcionar, éstos no filtran todos los productos de desecho que se acumulan en el organismo, lo que, a largo plazo, deteriora otras funciones.

La enfermedad renal no se desarrolla instantaneamente, a no ser que haya un tumor, sino que es progresiva. A pesar de que la mayoría de los casos son de origen desconocido, otras veces sí se conoce la causa. La diabetes es una de ellas y una de sus complicaciones es la nefropatía diabética, que ocurre por una alteración de las arterias del riñón y provoca que deje de funcionar.

En ocasiones, los problemas de riñón tardan años en desarrollarse y se detectan cuando los afectados no orinan o lo hacen en menor cantidad y, por lo tanto, no son capaces de eliminar los productos de desecho del organismo.

Restricciones alimentarias
Esta patología implica la adopción de varias restricciones alimentarias desde que se diagnostica, aunque sea en estadios iniciales. Estos cuidados son necesarios para evitar que la disfunción renal cause más alteraciones en el organismo:

  • Agua y líquidos. Los pacientes renales pueden beber muy poco: solo 500 centilitros más del volumen total que orinan, que puede variar de unas personas a otras. Esta cantidad se refiere a la ingesta total de líquidos y, por lo tanto, incluye la leche, la sopa y los alimentos que la contienen, como la fruta, que en un 80% de su composición es agua.
  • Sodio. La sal debe desaparecer de las comidas por dos razones: porque aumenta la sed y porque, al no poder eliminar el sodio del organismo, es posible desarrollar hipertensión.
  • Potasio. Los alimentos con potasio son nocivos porque pueden provocar arritmias cardiacas e, incluso, paros cardiacos. Entre ellos figuran el plátano, la fresa, la naranja, el melón, el kiwi (en general, los alimentos que contienen vitamina C), todos los frutos secos, las papas fritas y el refresco.
  • Fósforo. En caso de insuficiencia renal, se debe evitar el fósforo porque daña el metabolismo del fósforo-calcio, se desarrollan problemas óseos y se calcifican las partes blandas, a la vez que se altera la parathormona, lo que puede desarrollar hiperparatiroidismo secundario a la enfermedad renal. En general, todos los alimentos con proteínas contienen fósforo, entre ellos figuran el queso, el yogur o el pescado.
  • Detección del fallo renal

    El impacto que puede suponer el fallo de un riñón para la salud general del organismo debería ser motivo suficiente para que quienes estén en situación de riesgo acudan al médico y se sometan a una prueba muy sencilla para detectarla. Entre éstas figuran las personas diabéticas, hipertensas, obesas, quienes ingieren grasas saturadas, no practican ejercicio físico o fuman.

    Para su diagnóstico se realiza una prueba muy sencilla, consistente en la detección en la orina de una proteína denominada albúmina. La presencia de niveles más elevados de lo normal es un signo de que los riñones fallan. La detección de microalbuminuria sería un indicador de que empiezan a fallar y la de albuminuria macro, de que la enfermedad ya está más avanzada, lo que indica que la persona debe acudir al nefrólogo.

    Esta detección temprana es crucial, ya que la enfermedad implica muchas restricciones en la dieta de los afectados, además de otras medidas, y repercute de manera notable en la calidad de vida, sobre todo, cuando se deben someter a diálisis o a la espera de un trasplante de riñón para sustituir el órgano deteriorado.

    Hospital Angeles
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