Resultados de Laboratorio
Transmisión
El tétanos afecta a muchas personas en todo el mundo, en especial aquellas que viven en países en vía de desarrollo y en lugares donde la inmunización contra el tétanos no es extensa.
Otras personas que son propensas a padecer tétanos son aquellas con quemaduras o heridas quirúrgicas, así como las que se inyectan drogas, quienes tienen alto riesgo de contraer la enfermedad.
Es importante mencionar que el tétanos no es una enfermedad que se contagia de una persona a otra. Mientras que el tétanos neonatal se produce por la contaminación del cordón umbilical en el momento del parto o en los primeros días de vida.
Síntomas
Pueden aparecer de cinco a diez días después de la infección y cada persona puede experimentar los síntomas de forma diferente, las cuales son:
Es necesario acudir con el médico de inmediato cuando una persona tiene una herida y presenta rigidez muscular o un espasmo. Es de vital importancia empezar un tratamiento médico, ya que las consecuencias pueden ser fatales.
Tratamiento
El tratamiento dependerá del estado de salud general, historia médica, avance de la enfermedad y de tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias. El médico podrá incluir en el tratamiento del tétanos:
El paciente con tétanos puede ser hospitalizado para recibir una mejor atención. Su alimentación se realizará por vía intravenosa a través de una sonda introducida por la nariz que llega hasta el estómago.
Prevención
La manera más segura de prevenir el tétanos es mediante la aplicación de la vacuna antitetánica, que forma parte de una serie de vacunas que se administran rutinariamente durante la infancia, usualmente en forma de triple DPT.
La vacuna del tétanos está recomendada especialmente a las mujeres embarazadas, quienes deben recibir una dosis al quinto y séptimo mes de gestación o de acuerdo a las recomendaciones de su médico. Las defensas atraviesan la placenta brindando protección al bebé antes de su nacimiento, previniendo así el tétanos neonatal. Los adultos deben recibir refuerzos de las vacunas antitetánicas cada 5 ó 10 años.
Para evitar el desarrollo del tétanos debemos de tener en cuenta que todas las heridas deben considerarse como riesgosas, por lo tanto deberán limpiarse con agua y jabón, y después con algún antiséptico.
Algunas heridas, por más insignificantes que parezcan, pueden llegar a ser peligrosas porque se encuentran expuestas al ambiente.