PROCEDIMIENTOS
Enfermedad Vascular Cerebral (EVC)

La interrupción del suministro de la sangre que llega al cerebro puede provocar la muerte de las neuronas o de las células cerebrales, debido a la falta de oxígeno. Estas alteraciones neurológicas se conocen como
Enfermedad Vascular Cerebral (EVC) porque se manifiestan en el cerebro.

En nuestro país se estima que la enfermedad vascular cerebral afecta aproximadamente a 25 por cada 10 mil personas. La probabilidad de padecerla aumenta con la edad, ya que más del 80% de los casos ocurren después de los 65 años de edad. Para conocer más sobre el tema, se entrevistó al Dr. Antonio Zárate Méndez, Neurocirujano del Hospital Angeles Metropolitano.

¿Cuáles son las causas?

La enfermedad vascular cerebral (EVC) puede ocurrir cuando una arteria cerebral se obstruye súbitamente y a consecuencia de esto, se corta el fluido sanguíneo al cerebro. Sin oxígeno, el tejido cerebral muere en pocos minutos, lo cual puede provocar alteraciones orgánicas en el lenguaje y el movimiento de brazos y piernas.

¿A quiénes afecta regularmente esta enfermedad?

Esta enfermedad puede presentarse a cualquier edad, pero su incidencia es mayor en las personas de más de 65 años, afectando principalmente a las mujeres.

¿Qué factores de riesgo provocan su aparición?

Los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de tener esta enfermedad son el padecer diabetes mellitus, hipertensión arterial y ateroesclerosis, aunque también influyen otros aspectos como el tabaquismo.

Estudios recientes relativos a la Enfermedad Vascular Cerebral por hemorragia demuestran que el país que tiene la más alta incidencia de padecer este tipo de enfermedad en el mundo es Finlandia.

¿Cuántos tipos de enfermedad vascular cerebral hay?

A la enfermedad vascular cerebral que aparece súbitamente también se le conoce como ataque cerebral el cual, dependiendo de la causa, se puede manifestar de dos maneras, hemorrágica y no hemorrágica.

Enfermedad Vascular Cerebral (EVC) Hemorrágica o hemorragia intracerebral

Regularmente se presenta en las personas que padecen hipertensión, debido a que el sangrado aparece de forma repentina y rápida. Generalmente no hay señales de alarma y el sangrado puede ser tan grave que en ocasiones puede ser mortal.

Enfermedad vascular cerebral (EVC) No hemorrágica o hemorragia subaracnoidea

Es provocada por trombos, es decir acumulaciones de grasas, calcio, glóbulos rojos u otras sustancias que se adhieren a la pared de la arteria obstruyéndola poco a poco, a este proceso se le conoce como “placa de ateroma”. Esto sucede regularmente en las arterias carótidas del cuello.

El trombo o placa de ateroma puede ir creciendo con el tiempo, y en ocasiones puede reblandecerse o endurecerse. Si se reblandece demasiado, del trombo puede desprenderse un pequeño fragmento, el cual se trasladaría por el torrente sanguíneo en forma de “émbolo ” hasta llegar a una arteria cerebral, impidiendo la circulación y su aporte de oxígeno, provocando una trombosis cerebral, enfermedad vascular cerebral o ataque cerebral. La intensidad de esta enfermedad dependerá en gran parte del sitio de la arteria donde se detuvo el “embolo”.

Cuando el trombo no se reblandece sino más bien se endurece, puede crecer y al mismo tiempo obstruir paulatinamente el torrente sanguíneo en su ruta hacia el cerebro y consecuentemente provocar la falta de oxígeno con el tiempo, alterando lentamente las funciones cerebrales. Esto también es un tipo de enfermedad vascular cerebral pero de lento progreso que finalmente puede provocar un ataque cerebral. El resultado final de esto es un infarto cerebral.

¿Cuáles son los síntomas?

Algunos de los más frecuentes son:

  • Dolor de cabeza intenso o agudo
  • Adormecimiento de la mitad del cuerpo
  • Pérdida de la sensibilidad en un brazo o una pierna, o de la mitad de la cara
  • Dificultad para expresarse con las palabras adecuadas
  • Lenguaje ininteligible

¿Cómo se puede diagnosticar?

Cuando el paciente llega al consultorio médico con los síntomas que acabamos de mencionar, podemos considerar que es una persona que posiblemente esté una enfermedad vascular cerebral. Sin embargo, la tecnología moderna nos permite confirmar el diagnóstico por medio de los siguientes estudios:

Con estos estudios los especialistas podemos dar un diagnóstico más exacto, para así actuar de la mejor forma y a tiempo.

¿En qué consiste el tratamiento?

Dependerá de la causa, es decir si el paciente presenta una hemorragia cerebral, lo primero que se tiene que investigar es el tipo de hemorragia, para así tratarlo. Si hay un coágulo que produce una presión en el interior del cerebro y el paciente se deteriora en sus funciones vitales progresivamente, lo más indicado es una intervención quirúrgica para extraer el coágulo, independientemente de su causa, ya que esto pudo haber sido provocado por una crisis de hipertensión arterial o por la ruptura de un aneurisma.

Cuando se produce una hemorragia pero sin coágulo por la ruptura de un aneurisma, es decir una hemorragia subaracnoidea, ésta se trata de manera diferente en la sala de terapia intensiva. El paciente estará consciente y todo el tratamiento será dirigido a identificar el sitio preciso del sangrado mediante algunos estudios de la circulación cerebral que pueden ser la angiografía craneal o angiografía cerebral. Es muy importante que esta hemorragia se diagnostique a tiempo, debido a que si vuelve a sangrar podría ser mortal para el paciente. Cabe mencionar que un sangrado de este tipo puede provocar en la persona, inconciencia o muerte súbita.

Por otra parte, cuando el ataque cerebral no es hemorrágico y éste se produjo por la obstrucción de una arteria, el tratamiento se enfoca a evitar un infarto cerebral. Entonces las medidas médicas intentarán salvar las zonas cerebrales cercanas al sitio de la obstrucción y la misma zona afectada mediante algunos medicamentos específicos.

¿Se puede curar?

Muchas veces el daño de una enfermedad cerebral vascular es tan grande, que poco se puede rescatar del tejido dañado. Cuando el daño fue mínimo, la evolución natural de la enfermedad propicia una regresión a las funciones normales y el paciente podría tener mínimas secuelas como leve dificultad al hablar, caminar, mover los brazos entre otros. Es importante resaltar que la prevención, el diagnóstico oportuno y el manejo médico apropiado del paciente mejorarán la calidad y las expectativas de vida.

Prevención

El mejor tratamiento de cualquier enfermedad es la prevención. En el caso de la enfermedad cerebral vascular, la prevención de la misma se basa en el manejo apropiado de los factores de riesgo. Por ejemplo:

  • El paciente que es hipertenso debe controlar su presión arterial diariamente, tomar los medicamentos prescritos, acudir regularmente con el cardiólogo o médico internista en caso de que se eleve más de lo normal. El hipertenso debe ser una persona muy cuidadosa consigo misma, para así lograr una mejor calidad de vida a pesar de tener el padecimiento.
  • El diabético debe equilibrar sus niveles de azúcar en la sangre, cuidar sus hábitos alimenticios, tomar sus medicamentos y al igual que el hipertenso, ser cauteloso para su propio cuidado. Las personas hipertensas o diabéticas son más susceptibles a padecer la enfermedad cerebral vascular, pero con un buen tratamiento médico se pueden prevenir futuras complicaciones.
  • La persona que fuma debe evitar por completo ese mal hábito debido a que la nicotina no tan sólo produce cáncer, sino también un daño directo a las paredes arteriales mediante la formación de trombos más grandes, más fáciles de fragmentarse y más difusos en el organismo que otro tipo de enfermedades como las dependientes del colesterol.
  • La obesidad también es un factor de riesgo de cuidado. El control de la obesidad trae consecuentemente una mejor forma de vida en todos los sentidos, hasta el estético.

Imaginemos la suma de estos factores en un solo individuo. Con todo y ello, la prevención existe y puede evitar un ataque cerebral.

A las personas que no tienen ningún factor de riesgo como lo anteriores, pero que sufren de dolores de cabeza, lo mejor es acudir con el médico para una revisión general, con el fin de prevenir este tipo enfermedades.

“La medicina hoy en día se ejerce en interdisciplina, es decir que como médico, prefiero atender un paciente que sufre dolor de cabeza y que es hipertenso en conjunto con el cardiólogo o el médico internista”.

La verdadera curación de las enfermedades está en su prevención, por ello la llamada de atención a los factores de riesgo es importante. Esto se logra con la colaboración de las diferentes disciplinas médicas, las cuales, con un fundamento ético al 100% nos permiten a los profesionales recibir toda la confianza de nuestros enfermos, para así devolverles la salud.


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