PROCEDIMIENTOS
Acromegalia

Se define como el alargamiento anormal, desmesurado, de las extremidades del esqueleto causada por una producción exagerada de la hormona del crecimiento hipofisaria, posterior a la adolescencia. La acromegalia es una enfermedad silenciosa que puede llegar a causar trastornos cardiovasculares graves.

¿Por qué se presenta después de los 17 años?

El organismo termina de crecer a esa edad, cuando los huesos se cierran. El extremo articular de un hueso largo llamado epífisis, se funde con otro. En la mujer, generalmente ocurre al mismo tiempo que la menarca o primera menstruación, aproximadamente a los 12 años de edad. El crecimiento longitudinal cesa o disminuye y comienza el crecimiento transversal. En el hombre, el cierre de la epífisis sucede a los 18 años de edad.

El cierre de las epífisis es, pues, indicio de que el crecimiento somático cesa. Ya no debe haber crecimiento longitudinal. Si las epífisis están cerradas y crecen las manos y los pies, es muy probable que se deban a la acromegalia.

Cabe aclarar que la producción de la hormona de crecimiento (somatostatina) no se detiene en la pubertad, sino que continúa incluso en la vida adulta. De hecho hay partes del cuerpo que no dejan de crecer como la nariz, las orejas, el cabello o las uñas.

¿Cuál es la causa de la acromegalia?

La más frecuente (99% de los casos) es la hipersecreción de la hormona del crecimiento a causa de un tumor benigno hipofisario (adenoma). La secreción excesiva de hormona de crecimiento produce alteraciones en muchos tejidos y órganos como: corazón, hígado, riñones, bazo, tiroides, paratiroides y páncreas.

Recientes investigaciones demuestran que la acromegalia puede estar determinada genéticamente y que corre en familias, pues hay ciertos factores que hace que crezcan los adenomas.

También se ha relacionado a la acromegalia con la presencia de cáncer en el tubo digestivo y con alteraciones en otras glándulas además de la hipófisis.

¿Cuáles son los síntomas?

Se considera que es una enfermedad silenciosa que generalmente aparece entre los 30 y los 50 años, cuando ya las epífisis se han cerrado, por tanto, los huesos se deforman en lugar de alargarse. Como las alteraciones inducidas por los valores elevados de la hormona de crecimiento se producen lentamente, es habitual que la acromegalia se diagnostique muchos años después de la manifestación de los primeros síntomas, que son:

  • Rasgos faciales toscos
  • Hinchazón de manos y pies
  • Piel gruesa
  • Vello corporal áspero
  • Glándulas sebáceas y sudoríparas agrandadas
  • Disminución de la visibilidad lateral
  • Transpiración excesiva
  • Mandíbula protuberante (prognatismo)
  • Voz profunda y ronca
  • Dolor articular
  • Costillas engrosadas
  • En las mujeres, ciclos menstruales irregulares
  • Galactorrea (secreción de leche en las mamas que no están en periodo de lactancia)
  • Impotencia
  • Fertilidad baja debido a alteraciones en conteo y movilidad de espermatozoides

¿Cuál es el tratamiento?

Si bien existen medicamentos que ayudan a disminuir la producción de la hormona de crecimiento, el tratamiento de elección es una intervención quirúrgica para remover el tumor o radioterapia.

¿Cuáles son las consecuencias de no tratar la acromegalia?

La acromegalia sin tratamiento adecuado, puede provocar ceguera en el paciente y trastornos cardiovasculares que lo pueden llevar a la muerte, ya que afecta al corazón y a la sangre. Requiere tratamiento oportuno. Sin embargo, como la enfermedad es silenciosa generalmente el diagnóstico se realiza hasta que el paciente está deformado.

¿Es posible detectar alteraciones o problemas de crecimiento antes de la pubertad?

Es factible detectar si un niño ha disminuido su velocidad de crecimiento comparándola con las tablas de la curva de crecimiento. Un niño debe crecer, aproximadamente, 6 cm por año; si no es así, es preciso consultar al médico, al pediatra en este caso, para que observe y averigüe la causa.

Entre las causas de la alteración del ritmo de crecimiento están: desnutrición, infección crónica, problemas hematológicos, cardiovasculares, prenatales o endócrinos.

Paradójicamente, entre los estudios que suelen realizarse (biometría hemática, pruebas de tiroides, examen de orina) no se incluye la prueba para detectar la presencia de hormona de crecimiento en sangre.

Prácticamente en ningún niño al nacer se puede detectar hormona de crecimiento, porque la hipófisis la produce en cantidad mínima. Esta hormona vuelve a tener una acción funcional importante hasta el inicio de la adolescencia. El organismo presenta entonces, una descarga importante de hormona de crecimiento junto con las hormonas sexuales.

¿Por qué se ha considerado a la hormona de crecimiento como la fuente de la “eterna juventud”?

Se ha comenzado a hablar de la somatopausia, es decir, el cese de producción de hormona de crecimiento. En la edad adulta se ha asociado a fortalecimiento de los huesos, sensación de bienestar, tono muscular y renovación celular, por eso se le llegó a considerar fuente de la eterna juventud y se comenzó a pensar que esta hormona puede evitar el envejecimiento.

¿Qué otros trastornos están relacionados con la hormona de crecimiento?

La talla corta o estatura baja, aquellos niños pequeños para su edad no alcanzan la estatura que les corresponde. En estos casos en que la producción natural de hormona de crecimiento es deficiente, se prescribe hormona de crecimiento. Esta es creada genéticamente a partir de una bacteria o de un simio. Tienen la capacidad de que el paciente alcance su estatura genética de crecimiento.

¿Cómo saber qué tamaño vamos a tener a futuro y si es necesario recibir hormona de crecimiento?

Hay percentiles hechos ya, por ejemplo si un bebé nace con 50 cm, a los 8 meses estará midiendo 68 cm aproximadamente. Si uno observa que la curva de crecimiento empieza a detenerse o no alcanza el punto adecuado es preciso investigar para checar si el niño requiere hormona de crecimiento. Para más información es conveniente consultar al especialista.

Con información proporcionada por:

Dr. Diego Strozzi Isaac, medico internista endocrinólogo del Hospital Angeles del Pedregal
Dr. Humberto Pigeon Oliveros, pediatra infectólogo del Hospital Angeles del Pedregal
Dr. Arturo Zárate, endocrinologo del Hospital Angeles México
Dr. Sigfrido Miracle López, endocrinólogo del Hospital Angeles Lomas


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