PROCEDIMIENTOS
¿Es una dieta o un trastorno de la alimentación?

Una acción conjunta entre la Secretaría de Salud, asociaciones civiles, entidades gubernamentales nacionales e internacionales da como resultado la presentación de ¿Es una dieta o un trastorno de la alimentación?, manual dirigido a docentes, padres y estudiantes. Este esfuerzo conjunto se realiza por vez primera en la República, con la intención de brindar una herramienta para la educación y la prevención alimentaria.

¿Por qué hacer este manual?

Hace unos dos años, a pesar de que en el tema de trastornos de la alimentación México cuenta con dos clínicas de alto nivel, nos preguntamos acerca de la importancia de trabajar en el tema de prevención, es decir, ver qué tipo de iniciativas podrían ser útiles para nuestros jóvenes y nuestros niños, pero también para los padres y los profesores, en el tema de trastornos de la alimentación, actividad física y compartir con ellos conceptos fundamentales, como lo referente a la dieta u otro tema muy importante.

Es un libro dirigido a docentes, padres y adolescentes: ¿tiene un lenguaje fácil?

Es un libro que toma temas que son las preguntas más frecuentes que encontramos en la práctica clínica así como las que encontramos cuando damos pláticas en las escuelas. Entonces nos fuimos a ese espacio en donde la gente tiende a replantearse las cosas a partir de ciertas preguntas muy frecuentes.

Si hace falta prevenir, hace falta curar. ¿Cuál es la gravedad de los trastornos alimentarios en México?

El año pasado salió un estudio en donde se compararon dos encuestas hechas a jóvenes en la ciudad de México y en donde se vio que en 1999, 01% de hombres y 03% de mujeres presentaban conductas que nos hablaban de riesgo de trastornos de la alimentación. En 2003, subió al 03% en hombres y al 9.4% en mujeres. Es decir, que ha venido aumentando el problema, la gente siente más confianza para hablar de él, siente que es un trastorno o una alteración de la conducta alimentaria.

¿Cuál es la incidencia de estos trastornos de la alimentación en México?

Tenemos tres figuras importantes o conocidas: del lado de la restricción: la anorexia, del lado de la pérdida de control: la bulimia, y hay un tercer trastorno: el trastorno por  atracón, que antes se conocía como “comedor compulsivo”. Este último, dependiendo de los estudios, representa desde el 10 hasta el 30% de los problemas de obesidad. Los tres trastornos se producen primordialmente en mujeres, 20 a 1 en la anorexia, 7 a 3 en bulimia y 2.5 a 1 en trastorno por atracón.

¿Los Mexicanos comen mal?

Sí, necesitamos trabajar mucho en la cultura de una alimentación saludable, pero asociado a esto hay que hacer entender qué es la conducta alimentaria y que no puede haber un equilibrio en el cuerpo si no está asociado también con la actividad física.

¿Qué es la conducta alimentaria?

La conducta alimentaria es el primer modelo natural que tiene el ser humano para manejar la tensión. Al llorar por hambre, el bebé tiene una tensión interna y la soluciona con una conducta que es la alimentaria, a través de la cual conquista un espacio de tranquilidad y adquiere una fuerza increíble. Recordar el llanto de un bebé es lo más doloroso que hay, pero la cara de placidez después de comer es lo más inmenso que existe.

Vemos, entonces, como este bebé se convierte en un identificador y manejador de su propia tensión a través de la alimentación. Así descubre algo muy interesante, que nos va a complicar, pero que nos convierte en seres humanos: la relación emocional. La conducta alimentaria de todos nosotros tiene dos pilares: el registro de hambre y saciedad y el registro de los afectos. Por eso, en momentos de tensión no hay quien no se coma las uñas o se coma una bolsa de cacahuates. Pero todo se hace en ciertos momentos.

¿Hablamos aquí de “angustias orales”?

Orales, pero asociadas a la fisiología, no sólo a la psicología. Todo está interconectado.

¿Cuál es el momento desencadenante para estos trastornos?

La época de mayor riesgo de nuestras niñas, más que niños, es la pubertad y al entender la conducta alimentaria entendemos porqué. La pubertad genera un cambio de cuerpo que le provoca a la niña una crisis para acomodar su nuevo cuerpo y que implica nuevas relaciones. Habrá niños que la saluden o no, o que dejen de hacerlo. Mientras tanto, en la casa, hay otra nueva adecuación porque el cambio del cuerpo asusta a los papás y hay una redefinición de roles. Entonces, la niña tiene que vivir el acomodo al cuerpo nuevo y el acomodo a nuevas relaciones.

Como el cambio de cuerpo es el resultado del cambio hormonal y es el efecto de los caracteres sexuales secundarios, el cambio hormonal que vive la niña hace que se modifique el registro de sus sentidos: las cosas huelen, se sienten, se perciben diferentes. Esto lleva a otra crisis mayor, nuestra joven se recarga en la conducta alimentaria para manejar esta tensión y esta crisis tan grande, lo que se refleja en que todas nuestras adolescentes estén preocupadas por el peso, la figura y la alimentación.

Pero es un apoyo temporal, que deberán con el tiempo poder desandar y apoyarse en su primera red que es la familiar y en la segunda, que es la la escuela y los amigos. Por eso es importante que los papás sepamos por lo que nuestras hijas pasan durante la pubertad, por una crisis muy grande de cuerpo, de registro y de relaciones que hace que estén en riesgo de agarrarse de la conducta alimentaria.

¿Qué es lo que tiene que quedar claro con esto?

Primero, que nadie está exento de tener un problema de alimentación que, en el momento de crisis, todos nos recargamos en la alimentación, porque es parte de esa crisis. Pero nos podemos quedar pegados a esto cuando no tenemos redes de apoyo en la familia o en la escuela. Son redes de apoyo a las que podemos regresar para poder identificar nuestros puntos de tensión, como volverse adolescente y querer afecto.

¿Qué pasa con los adolescentes varones? hay muchos casos de obesidad entre ellos

Todavía no lo conocemos a ciencia cierta, pero resultado de este libro es que pudimos incluir por primera vez en la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud preguntas sobre conducta alimentaria. Esto significa que no sólo sabremos cuánto pesa y cuánto mide sino cómo se comporta con respecto a su alimentación: Si tiene miedo a engordar, si utiliza laxantes o diuréticos, si pierde el control cuando come.

Pudimos incluir preguntas aplicadas a adolescentes de 10 a 19 años que nos darán por primera vez, a escala nacional, datos que podrán ser cruzados, como peso y talla, edad, localidad, actividad física y actitud con relación a la alimentación, como sedentarismo. Así podremos saber más en detalle si nuestras niñas o niños se preocupan más por el peso, a qué edad, y esto nos permitirá lanzar una campaña a partir de identificar nuestra realidad actual.

¿Qué tipo de distribución va a tener este manual?

En este momento estamos en conversación con dos grupos editoriales muy serios, que tienen una gran distribución, que es lo que nos preocupa ya que nos tomamos el tiempo de tratar temas nodales pero implicando a grandes expertos y queremos que este libro pueda conseguirse en todas las librerías. Lo que quiere el Secretario de Salud es que este tipo de información esté accesible para todos sin ningún costo y por eso estará en formato "pdf" en el sitio Web de la Secretaría de Salud, y hay muchas instituciones que colaboraron (Secretaría de Salud, Cámara de Diputados, Universidad Iberoamericana, la Embajada de Francia, entre otras) y queremos que esté en todos sus portales.

¿Cuál es el aporte de Francia en esta obra?, el logotipo del ministerio de Salud Francés también está presente.

Se nos ocurrió poder traer ejemplos de trabajos en otros países de cómo alertar a la familia y cómo hacer que el profesional esté atento al tema de obesidad. El grupo francés responsable de ese tema aceptó la invitación a colaborar y nos proponen trabajar con las tablas de obesidad, pero aterrizar ejemplos particulares, incluir a la familia y aportar información nutricional a la familia, al igual que al niño, y haciendo al niño responsable. Así también, en la escuela, que siempre tengan información de cómo está el niño en caso de que tuviera un problema de obesidad.

Se sabe que en Francia, ciertos grupos actúan fuerte y que incluso han hecho sacar las máquinas expendedoras de las escuelas. ¿Se pueden esperar aquí este tipo de acciones?

De manera personal, yo creo que es más importante la educación que la prohibición. En el estado de Sonora se prohibieron estas máquinas y como esto no fue acompañado de una campaña educativa, parece que no disminuyó la ingesta de estos alimentos. Creo que primero tenemos que hacer un proyecto educativo antes de restringir, limitar o prohibir las cosas. Creo que la parte interesante de la democracia es poder elegir y que en las escuelas tienen que estar las opciones saludables de un lado y opciones de diferencia del otro. Nuestros niños tienen que estar listos para poder elegir, igual sucede con la droga, sabemos que nuestros hijos van a estar expuestos, pero tendrán que saber elegir y manejarlo de manera adulta.

¿Cómo piensa que es la manera de despertar la conciencia de la población en lo que concierne a una alimentación sana y equilibrada?

Creo que son varias cosas. En el libro empezamos por el concepto dieta, ésta viene con la “e” al revés, y esto es porque la gente tiene una noción errónea de dieta. La gente tiene una noción de restricción y no de alimentación balanceada asociada con actividad física. Es decir que “dieta” es una manera de ordenarse en la alimentación. No es comer poco ni tener el prejuicio de las grasas. Al final, hay una bibliografía bastante amplia para los que quieran leer más.

Viene el Día Mundial sin Tabaco. ¿Cómo incide este vicio en la alimentación?

En mi experiencia hay un falso concepto sobre todo en las jóvenes, que aquel que fuma no tiene hambre. Hemos visto que quién fuma no está exento de la obesidad. Por eso es importante decirle a los jóvenes que fumar no quita el hambre y que si la idea de salud es perder el hambre, esto es gravísimo.

Si podemos hacer un espacio interesante en donde alertemos a mujeres y a hombres, pero mucho a nuestros jóvenes, y más a las mujeres, que fumar no les va a quitar el hambre. Sólo les posterga en tiempo la urgencia de comer, que mientras más se alente más dura será después.

¿Estamos en los primeros puestos a escala mundial de obesidad?

Hay muchos países que no están registrados en la OCDE, pero de los que sí, estamos en segundo lugar.


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