PROCEDIMIENTOS
Bruxismo

Es el acto involuntario de "rechinar" los dientes, especialmente durante el sueño, causando daño en los dientes y en ocasiones dolor en la mandíbula.

Causas

Se desconocen las causas del bruxismo, aunque se cree que son varios los factores que lo pueden desencadenar, entre ellos el estrés, alguna alteración del sistema nervioso, una mala alimentación, alguna alergia e incluso la presencia de parásitos intestinales. Al parecer también las drogas y el alcohol tienden a incrementar su incidencia.

En ciertos casos el bruxismo se relaciona con el desarrollo de los niños; algunos rechinan los dientes porque las piezas superiores e inferiores no se encuentran alineadas de forma adecuada, otros lo hacen como reacción a un dolor de oídos o alguna molestia provocada por el brote de un nuevo diente. El bruxismo es común en los niños hiperactivos.

Los niños que "rechinan" los dientes, generalmente dejan de hacerlo durante la adolescencia, en cambio, en los adultos puede durar por tiempo indefinido, llegando a rechinar los dientes incluso estando despiertos, durante el trabajo o en momentos de estrés.

¿Cómo se detecta?

Generalmente el bruxismo no genera molestias en quien lo padece y es detectado por los familiares de la persona debido al sonido que se produce al rechinar los dientes o bien durante la revisión por parte del pediatra o del dentista al notar el desgaste en las piezas dentales.

Tratamiento

Por lo general, no se indica ningún tratamiento contra el bruxismo, debido a que se ha observado que este hábito tiende a desaparecer a medida que el niño crece.

En el caso de los adultos, algunos odontólogos u ortodoncistas pueden sugerir el uso durante la noche de una "guarda", que es semejante a los protectores bucales que utilizan los jugadores de fútbol americano o los boxeadores. Se hacen a la medida de la persona y aunque no eliminan el bruxismo, evitan tanto el desgaste de las piezas dentales como el dolor de la mandíbula.

Efectos del bruxismo

El bruxismo puede provocar a largo plazo:

  • Daño al esmalte de los dientes
  • Dientes desgastados, aplanados o acanalados
  • Dientes flojos
  • Piezas dentales agrietadas
  • Problemas en la articulación de la mandíbula

¿Cómo evitarlo?

Acuda con el médico para una valoración cuidadosa, pues es importante determinar el origen del problema. Ya sea que la causa sea física o psicológica, es importante que la persona aprenda a relajarse antes de dormir. Un baño tibio, música clásica o leer un libro puede contribuir a lograrlo.

Si usted o alguien de su familia rechina los dientes frecuentemente, visite a su odontólogo lo antes posible para evitar daños importantes en su dentadura.


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