PROCEDIMIENTOS
Trastornos de la identidad sexual

La identidad sexual es el conocimiento esencial de uno mismo, de la manera en que nos identificamos en cuanto a género o a orientación sexual. Durante la infancia, algunas conductas pueden indicar problemas en la integración sexual del niño. Al respecto, se entrevistó a la Dra. Sara Revuelta, Psiquiatra y Terapeuta sexual del Hospital Angeles del Pedregal.

Dra. Revuelta, ¿Qué es la identidad sexual?

Es importante aclarar la diferencia entre identidad y preferencia sexual, dos términos que en ocasiones utilizamos de forma incorrecta.

La identidad es lo que permite respondernos: ¿quiénes somos?, ¿adónde vamos? ¿qué queremos? y la preferencia sexual tiene que ver con lo que deseamos sexualmente, no es propiamente parte de la identidad, sino que se relaciona con el erotismo, con lo que nos atrae sexualmente.

La identidad sexual se integra a muy temprana edad, entre los 3 y los 4 años. Si nosotros tratáramos de recordar a qué edad nos sentimos niños o niñas, sería muy difícil ubicar el momento preciso en que lo hicimos. Una persona se identifica con el rol al que pertenece de acuerdo a las actividades que desarrolla; cuando somos pequeños por los juegos con los que nos divertimos, ytambién por la manera en que se refieren a nosotros socialmente (nuestros papás o nuestros amiguitos en la escuela).

Puede darse el caso de una persona que no tenga problemas con su identidad, pero su preferencia establecida sea heterosexual u homosexual. Por el contrario alguien puede tener conflictos en su identidad, lo cual es frecuente durante la adolescencia cuando el joven trata de independizarse de sus padres y buscar su propia identidad.

En la etapa de la adolescencia donde surgen tantos cuestionamientos existenciales (¿qué queremos hacer en la vida?, ¿qué queremos estudiar?, ¿qué nos gusta?, ¿cómo nos sentimos?), si no se resuelven adecuadamente, también puede haber dudas en cuanto a si tenemos una preferencia heterosexual u homosexual, porque parte de la confusión sobre lo que queremos puede confrontarnos con la pregunta ¿quién me hace sentir bien?

¿Cuáles son los trastornos de identidad sexual?

Hay un trastorno cuando no hay congruencia entre el sexo anatómico y la identidad sexual.

Cuando no existe ninguna causa genética, suelen presentarse en una persona que siente que nació atrapada en el cuerpo de un sexo que no le corresponde, por ejemplo, un hombre que siente que por error la naturaleza le dio un cuerpo de hombre, pero él se siente mujer.

Por la identidad uno tiene conciencia de que es niño o niña desde muy corta edad, a los 3 ó 4 años en que el pensamiento no es todavía muy lógico, sino que hay mucha fantasía. Así que el niño empieza a fantasear con ser niña, empieza a realizar juegos comunes entre las niñas y como su pensamiento es muy fantasioso, llega a pensar que algo mágico pasará y que quedará libre de ese cuerpo que no le pertenece y en el que está atrapado.

Dentro de los trastornos de identidad sexual está la conducta travesti que se presenta cuando una persona para sentirse bien, se tiene que vestir de acuerdo al sexo opuesto. En ocasiones cuando alguien tiene un trastorno de identidad puede fantasear que pertenece al otro sexo, trasvistiéndose.

¿Cuáles son las causas?

No hay una causa que esté identificada. Se han hecho estudios para saber si es alguna predisposición genética o si es ambiental, pero se ha visto que es una situación multifactorial.

Es importante que al momento en que nace el bebé, el pediatra esté muy pendiente de los estados intersexuales, que son las alteraciones genéticas por las cuales no hay una definición sexual y el bebé puede tener los dos géneros; los genitales pueden tener vestigios de un género y del otro que no se desarrollaron completamente. En estos casos el niño requerirá de apoyo genético y psiquiátrico, para evitar en lo posible problemas a futuro.

Es frecuente que los padres de un bebé en esta situación decidan a qué sexo pertenecerá su bebé sin antes realizar un estudio genético que demuestre cuál es en realidad el sexo de este bebé con características masculinas y femeninas.

¿Algunas actitudes de los padres pueden provocar un trastorno de identidad sexual?

Muchas parejas, desde el momento en que conciben a un bebé, se crean muchas expectativas sobre el sexo de su hijo. Cuando nace y no cumple con ellas, los padres emiten ciertos mensajes de manera inconsciente, que los niños perciben e intentan ser aceptados buscando actividades que los identifique con el sexo que deseaban.

Si el papá quería un niño y resultó ser niña y ella lo percibe, tratará de buscar aceptación adoptando roles que no le corresponden y tratando de anular su feminidad. La niña seguramente tendrá problemas al llegar a la adolescencia; tal vez no llegue a presentar un trastorno de identidad sexual, pero tendrá dudas en asumir su feminidad.

¿A qué edad pueden surgir estos trastornos?

Estos trastornos pueden surgir desde la infancia, y hay algunas señales que pueden indicar a los padres que algo no está bien:

  1. Malestar de pertenecer a un sexo que no le corresponde. El niño puede mostrarse molesto porque él está convencido que tiene un sexo diferente al fenotípico.
  2. Conductas de acuerdo al sexo al que quiere pertenecer. Puede mostrar mayor interés en juegos y pasatiempos del otro sexo.
  3. Conductas de travestismo. Puede mostrar insistencia por utilizar vestimenta del sexo al que cree pertenecer.
  4. Preferencia por compañeros del otro sexo.

Al terminar la infancia puede suceder que continúe con este trastorno o que de pronto desaparezca. Si persiste, entonces se convierte en un trastorno de la identidad sexual de la adolescencia.

Obviamente durante este periodo, los jóvenes pueden entrar en una crisis importante porque es una etapa en la que hay una serie de cambios físicos y fisiológicos, donde se da una manifestación de los caracteres sexuales femeninos o masculinos.

Cuando un niño que quiere ser niña empieza notar que el vello le crece, la voz se le engrosa, los genitales le empiezan a crecer, entra en un shock y busca la manera de no parecer hombre; se rasura el cuerpo, y trata de esconder sus características masculinas.

Lo mismo pasa con las niñas que quieren ser niños, cuando se les empiezan a desarrollar los senos y su cuerpo toma forma de mujer, tratan de disimular estas características utilizando ropa holgada.

Si al pasar la adolescencia, continua presente este trastorno, se convierte en un trastorno de identidad sexual de la edad adulta. Pueden seguir con estas conductas de travestirse y en algunos casos buscan la manera de reasignarse de sexo.

La forma en que tratan de resolver esta situación suele ser distinta entre los hombres y las mujeres. Generalmente los hombres que presentan este trastorno buscan una pareja y se casan, pensando que al estabilizarse y formar una familia lograrán que desaparezca el problema. Pero se dan cuenta de que sigue igual así que buscan momentos de “escape” en los que pueden tener conductas travestis, y asistir a algún bar de homosexuales, para después regresar a su casa como si nada hubiera pasado.

Algunos finalmente deciden divorciarse y buscar la alternativa de reasignarse de sexo. El problema es que tomaron el camino más difícil; ya tienen una familia, quizá cierto estatus social, y reasignarse de sexo significa dejar todo y comenzar a realizar las actividades del rol al que quieren pertenecer. Es por eso que muchos optan por seguir viviendo una doble vida.

Con las mujeres no sucede lo mismo. Generalmente la mujer no trata de buscar una pareja y formar una familia, sino que acuden a una ayuda psicológica para asumir si es que tienen este trastorno y considerar entonces la posibilidad de reasignarse de sexo.

¿Con quién debe acudir una persona con un trastorno de identidad sexual?

A diferencia de otros países, especialmente europeos, en México no hay una institución en donde se dé atención a este tipo de trastornos a través de un equipo multidisciplinario, que incluya médicos psiquiatras, internistas, endocrinólogos, cirujanos plásticos y urólogos.

La persona que tiene recursos generalmente acude al cirujano plástico y al urólogo, sin acudir a una valoración psiquiátrica. Esto provoca que haya muchas personas que se operan sin tener la indicación psiquiátrica de que su problema mejoraría con la reasignación.

Es muy importante diferenciar los problemas de identidad con los trastornos psicóticos, ya que puede tratarse de una persona que tenga una idea delirante respecto a su identidad y en este caso la solución no es reasignarlo de sexo, sino darle tratamiento psiquiátrico. Es frecuente que un paciente que ha sido reasignado de sexo, de pronto se arrepienta y pida que le reviertan la operación.

¿En qué casos es recomendable una reasignación de sexo?

Dentro de los criterios se considera que si una persona presenta estos trastornos y quiere reasignarse, por lo menos tiene que vivir dos años desempeñando el rol del sexo al que quiere pertenecer. Si se llamaba Pedro, ahora se llamará María y se vestirá como mujer. También deberá someterse a un tratamiento endocronológico a base de medicamentos para suprimir la producción de hormonas masculinas (testosterona), lo cual ayuda a que cesen las funciones masculinas como el crecimiento de barba y bigote y la voz grave.

El deseo sexual también disminuye, por lo que en muchos casos se les considera asexuados, lo que sucede es que si socialmente están interactuando como un sexo al que fenotípicamente no pertenecen, en el momento en que alguien se les acerca se sienten cohibidos sexualmente.

Una vez que la persona lleva dos años desempeñando el rol al que quiere pertenecer bajo tratamiento psiquiátrico, una psicoterapia, se siente bien en su nueva vida y se comprueba que no tiene algún trastorno psicótico, entonces será candidato a operarse, a reasignarse de sexo. Es necesario que esto se realice a través de un tratamiento multidisciplinario.

¿Cómo debe ser la actitud de los padres ante un problema de este tipo?

Es importante estar muy pendientes del desarrollo del niño hasta llegar a la edad adulta. Si los padres notan que el niño tiene conductas que no son las habituales, es conveniente llevarlo a una evaluación. Algunos papás piensan que es parte del desarrollo normal que a veces la niña se resista a parecer niña y a ponerse vestidos. Incluso a algunos padres les parece muy gracioso que su hija les diga “yo quiero ser niño”.

Si perciben una situación de este tipo, los padres no deben pensar que son niños y que pronto se les pasará. Hay padres que identifican las conductas anormales de sus hijos, pero por miedo las niegan y se aíslan.

Es común que las personas cercanas a ellos se hayan dado cuenta y traten de hacerles saber que algo está sucediendo, pero los padres no aceptan el comentario y terminan la amistad con ésa o esas personas.

En algunos casos incluso cambian a sus hijos de escuela, se van a vivir a otra ciudad o a otro país.
Es importante que si los padres detectan que su hijo tiene una conducta “diferente” no nieguen la problemática y acudan a un especialista. Así como lo llevan al doctor cuando hay un síntoma físico, si perciben algo irregular en la conducta, deben llevarlo a una evaluación psicológica.

La comprensión y el apoyo son fundamentales; los padres deben apoyar a los hijos en la decisión que ellos tomen, por más difícil que esta sea.


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